Vitamina D3: así aprovechas la energía del sol todo el año
¿Qué encontrarás en este artículo?
- La formación y la absorción de la vitamina D
- La función clave para el sistema inmunitario
- Poco sol = poca vitamina D
- ¿Cuánta vitamina D necesita el ser humano?
- Atención: no hay D3 sin K2
- Las funciones de la K2
- Las diferencias en la forma de la vitamina K2
- El magnesio: un socio indispensable
- Un estudio demuestra: la vitamina D3 + K2 liposomal tiene una mayor biodisponibilidad
La vitamina D3 es imprescindible para que el sistema de defensa humano pueda funcionar con normalidad. Ante una carencia, nuestro sistema inmunitario se debilita y corremos el riesgo de enfermar más rápido. Por eso, justo en febrero y marzo, cuando las reservas de vitamina D están agotadas, aparecen muy a menudo los resfriados.
Otras funciones importantes de la vitamina son el mantenimiento de los huesos, los dientes y la función muscular. Además, la vitamina D contribuye a una absorción y un aprovechamiento normales del calcio y regula el nivel de calcio en sangre.
Una cosa queda enseguida clara: el cuerpo no puede prescindir de la vitamina del sol.
1. La formación y la absorción de la vitamina D
La vitamina D no es en realidad una vitamina, sino una prohormona. Es decir, es el precursor de una hormona que solo se transforma en la hormona activa en el hígado y los riñones, así como en distintas células.
Esta transformación siempre la realiza el organismo, ya se produzca la vitamina D3 con ayuda de la radiación solar o se aporte mediante un complemento alimenticio. Solo una pequeña parte de la vitamina D3, también conocida como colecalciferol, la obtiene el cuerpo humano a través de productos animales con vitamina D.
La mayor parte, alrededor del 80 al 90 %, la produce el ser humano por sí mismo en el cuerpo, transformando el colesterol en vitamina D con ayuda de la luz solar. El colesterol se transforma en la piel en vitamina D3 bajo la acción de la radiación UVB [1,2].
2. La función clave para el sistema inmunitario
Las investigaciones han mostrado que la vitamina D actúa como un mensajero importante para el control del sistema inmunitario. Influye tanto en nuestro sistema inmunitario innato como en el adaptativo (adquirido). Cada célula inmunitaria presenta en su superficie receptores de vitamina D y es capaz, si es necesario, de transformar la vitamina D en su forma activa.
La vitamina D regula el sistema inmunitario, de modo que los patógenos se combaten a tiempo y no llega a aparecer una reacción corporal como un resfriado [3]. Los linfocitos T humanos, que reconocen y destruyen los patógenos, son activados por la vitamina, de modo que los patógenos quedan bloqueados.
Así, la vitamina D apoya las sustancias de defensa endógenas que protegen a las personas de virus y bacterias [4,5]. También la producción de defensas que protegen frente a hongos o incluso a células cancerosas, como la catelicidina, se ve apoyada por la vitamina [6,7,8].
Por estas razones debería prevenirse sin falta una carencia de vitamina D, ya que de lo contrario se forman linfocitos T autorreactivos que atacan a las células del propio organismo y, en el peor de los casos, llegan a provocar una enfermedad autoinmune. Dado que la vitamina D impide que el cuerpo se ataque a sí mismo por no poder distinguir entre células propias y ajenas, a esta vitamina también se la denomina inmunomodulador [9,10,11].
El apoyo en las infecciones

La importancia de un aporte suficiente de vitamina D también ha podido demostrarse en numerosos estudios. Una investigación italiana con 42 sujetos mostró que alrededor del 81 % de los pacientes con COVID-19 sufría una carencia de vitamina D. Los pacientes con una carencia aguda de vitamina D (por debajo de 10 ng/ml) presentaban un riesgo de muerte del 50 %.
Cuando el nivel de vitamina D de los infectados por SARS-CoV-2 superaba los 10 ng/ml, el riesgo de muerte era solo del 5 % y, por tanto, 10 veces menor [12]. También en la gripe se ha comprobado en distintos estudios que un aporte suficiente de vitamina D influye positivamente en la evolución [13,14,15,16].
Aquí es importante subrayar que la vitamina D no es un remedio contra el coronavirus ni contra otras enfermedades infecciosas. Un aporte suficiente sí es, en cambio, una buena prevención para proteger el cuerpo.
3. Poco sol = poca vitamina D
En Alemania, alrededor del 60 % de la población presenta una carencia de vitamina D. Una carencia de D significa que el cuerpo tiene menos de 20 ng/ml de la vitamina en el suero sanguíneo [17]. Dada nuestra situación geográfica y el estilo de vida moderno, no es de extrañar.
Para que la vitamina D pueda formarse en la piel se necesita luz solar. Importante saberlo: la longitud de onda de la luz es aquí decisiva. Para la producción de D se necesitan rayos UV-B con una longitud de onda de 290 a 315 nm, algo que varía mucho según la situación geográfica y sobre todo según la estación. Por eso, especialmente en la estación oscura, puede aparecer rápidamente un aporte insuficiente de vitamina D.
La capa de ozono de la estratosfera cumple aquí su función protectora al no dejar pasar ni las longitudes de onda altas de 200 a 280 nm (UVC) ni las fracciones UV-B por encima de 290 nm. De la radiación UVB con longitud de onda superior a 290 nm solo llega aproximadamente un 1 % a través de la capa de ozono, de modo que solo tenemos la posibilidad de captar ese 1 %.
El reto: sobre todo en los países del hemisferio norte, ese 1 % solo puede penetrar entre las 10 y las 15 horas, y únicamente en los meses de abril a septiembre. Esto se debe a que solo en ese periodo el ángulo entre la Tierra y el Sol es lo bastante corto para que los cuantos de luz alcancen un índice UV de 3. Todo lo que esté por debajo de un índice UV de 3 no basta para formar vitamina D [18,19]. Otro reto para la captación de D: la mayoría de las personas se encuentra a esa hora del día en espacios cerrados.
4. ¿Cuánta vitamina D necesita el ser humano?
La unidad de medida UI (International Unit = unidad internacional) se emplea como unidad estándar cuando se habla de la cantidad de vitamina D.
Es importante saber: 1 UI equivale a 0,025 microgramos (μg)
La Sociedad Alemana de Nutrición no da un valor de referencia internacional para las necesidades diarias. Sobre todo en los meses oscuros, en los que el organismo no puede producir la vitamina por sí mismo, pueden aportarse hasta 5000 UI diarias. Para encontrar la dosis óptima para uno mismo, merece la pena hacerse un análisis de sangre y determinar bajo supervisión médica la dosis individual adecuada.
Pero incluso entre los médicos hay opiniones distintas sobre cuál es el valor óptimo. Un nivel de D demasiado bajo puede suponer, de forma demostrada, un perjuicio para la salud. Surge entonces la pregunta: ¿qué ingesta diaria es sana y suficiente?
Numerosas fuentes definen como ideal un valor de D entre 40 y 60 ng/ml en el suero sanguíneo. Los valores de hasta 60 ng/ml se consideran seguros en la medicina convencional general [20].
Para aprovechar los efectos positivos de la vitamina, los expertos recomiendan un aporte constante y con dosis regulares en lugar de una cura semanal o mensual sobredosificada. Al fin y al cabo, nuestro cuerpo tampoco produce con tiempo soleado dosis extremadamente altas de una vez, sino cada día la cantidad necesaria para estar protegido.
Los pueblos indígenas dan la respuesta
Dado que el organismo humano se autorregula, nunca se ha demostrado una sobredosis por la producción endógena de una persona sana. Por eso, algunos médicos utilizan como referencia a los pueblos indígenas, es decir, personas que todavía viven en condiciones originarias.
Con ello se investiga si es posible una sobredosis de la vitamina D3 liposoluble. En estas personas, que viven a la altura del ecuador, se pudo constatar un nivel saludable de vitamina D de 50 a 90 ng/ml [21].
Vitamina D3 + K2 liposomal
Una dosis diaria de la vitamina D3+K2 de ActiNovo contiene 25 mcg de vitamina D y
75 mcg de vitamina K.
5. Atención: no hay D3 sin K2
Para que la vitamina D pueda actuar de forma segura y fiable, la D por sí sola no basta. Como ya se ha mencionado, la vitamina D participa de forma determinante en el control de la absorción del calcio y es asimismo responsable de la síntesis de algunas proteínas importantes. Para que estas proteínas lleguen a activarse y desplieguen su efecto, la vitamina K2 es importante como cofactor.
Solo en combinación con la K2 puede transportarse y aprovecharse correctamente el calcio absorbido. Así, dos de las proteínas humanas más importantes, la proteína Gla de la matriz (MGP) y la osteocalcina, dependen de forma demostrada de la vitamina K2 [22,23,24,25].
La influencia de la vitamina K2
La proteína osteocalcina es importante para la formación de hueso nuevo. Se encarga de que el calcio absorbido se incorpore a los huesos. La matriz GLA impide que el calcio se deposite en órganos o vasos, uniéndolo y evacuándolo [26]. Si no hay vitamina K2 disponible para este proceso, las proteínas no pueden actuar y existe el peligro de que el calcio provoque una calcificación en los vasos y los órganos.
Así se favorecen los cálculos renales, la arteriosclerosis y numerosas enfermedades hasta el infarto de miocardio [27]. Además, el calcio, cuando se deposita en los lugares equivocados, no puede cumplir sus funciones para la salud ósea.
La cantidad correcta de K2
Con un nivel alto de vitamina D puede aparecer rápidamente una carencia de vitamina K2, ya que la K2 también se consume para la activación de la vitamina D. En ese caso, la vitamina K2 ya no puede emplearse para los demás procesos del cuerpo descritos arriba [28].
En ese caso, el calcio puede depositarse en los vasos y los órganos, aunque su nivel en sangre no sea demasiado alto, porque falta la vitamina K2 para su aprovechamiento [29,30,31]. Aquí radica en parte el efecto tóxico de la vitamina D en cantidades muy altas.
Los experimentos con animales han mostrado que una carencia de vitamina K2 puede provocar síntomas similares a los de una dosis tóxica, extremadamente alta, de vitamina D [32]. No sorprende, por tanto, que niveles altos de vitamina D, que normalmente son buenos para los huesos, puedan aumentar el riesgo de fracturas cuando existe al mismo tiempo una carencia de vitamina K [33].
Recuerda: al tomar 1000 UI de vitamina D deberían tomarse siempre en paralelo al menos 50 microgramos de vitamina K2.
6. Las funciones de la K2
La vitamina K2 participa en numerosas funciones corporales. Esta vitamina se encuentra exclusivamente en alimentos de origen animal y fermentados. En el cuerpo influye en las proteínas osteocalcina y matriz GLA y participa asimismo en procesos del hígado. La K2 activa también el gen Gas6 (Growth-Arrest-Specific-Gene-6), que interviene en la división celular y en el desplazamiento de las células en vasos y órganos [34,35].
Además de su influencia positiva en huesos, vasos y piel, la vitamina K2 posee también propiedades antiinflamatorias [36]. Y también el cerebro humano presenta una concentración elevada de K2. Allí, la vitamina contribuye a la formación de compuestos protectores [37]. Para explicar de nuevo de forma sencilla la importancia de la vitamina: si aparece una carencia de vitamina K2, existe un riesgo mayor de morir por insuficiencia cardíaca. Ese riesgo es tan alto como en personas que fuman mucho y son igualmente propensas a la insuficiencia cardíaca [38,39]. Las investigaciones más recientes muestran además que también en la enfermedad renal crónica debería garantizarse un aporte suficiente de K2 [40].

7. Las diferencias en la forma de la vitamina K2
La vitamina K tiene distintas formas, cuyo efecto es, no obstante, bastante similar. La denominación numérica depende del número de brazos laterales químicos, que van de MK4 a MK13. Las formas más investigadas son MK4 y MK7.
La forma MK7 se acumula de la manera más eficaz en el cuerpo, de modo que con ella puede garantizarse un aporte duradero y suficiente a todos los órganos y tejidos. La comparación: mientras que la MK7 permanece disponible en la sangre durante más de 72 horas (semivida), la mayor parte de la MK4 se elimina ya al cabo de aproximadamente 1,5 horas. Además, la MK7 es claramente más eficaz que la forma MK4. Unos 60 µg de MK7 muestran mejor efecto que 500 µg enteros de MK4 [41,42,43,44].
En la vitamina K2 MK7 existen, como en muchas moléculas, dos formas distintas: la forma cis y la forma trans. Estos isómeros tienen el mismo número de átomos, pero una estructura espacial diferente. Solo la forma trans de la vitamina K2 MK7 puede ser aprovechada por el cuerpo. La forma cis es ineficaz para él. Por desgracia, muchos productos de vitamina K2 se componen hasta en un 70 por ciento de isómeros cis.
Un complemento alimenticio de vitamina K2 de calidad debería llevar siempre, por tanto, la denominación all-trans MK7.
8. El magnesio: un socio indispensable
Lo que muchos no saben: una carencia de magnesio puede limitar el efecto de las vitaminas.
Como ya se ha dicho, la vitamina D3 debe primero ser transformada por el cuerpo para actuar. Las enzimas necesarias y las moléculas de transporte que distribuyen la vitamina D en el cuerpo dependen del magnesio. También la parathormona (PTH) producida en la glándula paratiroides, que regula la transformación de la D, necesita magnesio.
Una ingesta alta de vitamina D puede, por tanto, reducir también el nivel de magnesio, ya que se consume bastante más para la activación de la D. Independientemente de si se obtiene la vitamina D por el sol o mediante una suplementación de vitamina D, sin magnesio la vitamina D nunca puede desplegar todo su efecto y una sobredosis puede incluso ser perjudicial [46,47,48,49,50,51].
En Alemania, el 26 % de los hombres y el 29 % de las mujeres no alcanza el valor de referencia D-A-CH diario recomendado de magnesio [45].
9. Un estudio demuestra: la vitamina D3 + K2 liposomal tiene una mayor biodisponibilidad
Las investigaciones actuales muestran que la vitamina D3 envasada en liposomas garantiza una absorción 13 veces mayor que los comprimidos convencionales.
Como la D es una vitamina liposoluble, la toma de vitamina D puede convertirse en un reto. Factores como la digestión individual de las grasas o el contenido del estómago pueden provocar limitaciones en el aporte de vitamina D. La forma liposomal garantiza un aporte constante y sin restricciones en la toma diaria.
La K2 que utiliza ActiNovo es además la forma activa MK7 all-trans, presente en una proporción suficiente con 75 µg de all-trans MK7 K2 por 1000 UI = 25 microgramos de vitamina D3. Con la suplementación del mineral magnesio, el preparado de vitamina D puede desplegar todo su efecto.
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