Una alergia al polen tiene inconvenientes evidentes, como escozor de ojos o estornudos. A quienes la padecen les resulta casi imposible disfrutar de los meses de verano.
Pero muchos desconocen las consecuencias más amplias de la fiebre del heno sobre la calidad de vida.
En regiones industrializadas como Alemania, alrededor del 14,8 % de los niños y adolescentes se ve afectado.
En las generaciones más jóvenes aumenta la tasa de alérgicos al polen. Según la investigación, ello se debe entre otras cosas al aumento de la contaminación por partículas finas, al cambio climático [1,2] y a la hipótesis de la higiene.
¿Qué encontrarás en esta guía?
1. Efectos en el día a día: menor productividad laboral
2. El mito de la miel local contra las alergias estacionales
3. Influencia de los nutrientes en los síntomas alérgicos
4. ¿Qué nutrientes apoyan un sistema inmunitario sano?
1. Efectos en el día a día: menor productividad laboral
Un estudio publicado en 2001 analizó la productividad de empleados de un servicio telefónico [3]. Se observó a personas alérgicas y no alérgicas, así como a alérgicos que tomaban antihistamínicos. Estas personas fueron examinadas antes, durante y después de la temporada de alergias.
Se pudieron constatar diferencias en el rendimiento laboral entre los grupos. Los trabajadores alérgicos mostraron durante la época de polen una productividad significativamente menor que los empleados sanos sin fiebre del heno.
Los alérgicos que tomaban antihistamínicos mostraron un rendimiento un 10 % menor que los empleados no alérgicos. Dado que algunos antihistamínicos pueden provocar cansancio, se supone que el efecto aliviador de los medicamentos sobre los síntomas alérgicos queda de nuevo compensado por su efecto sedante. Ello conduce a un rendimiento globalmente menor.
¿Falta de concentración en el colegio?
También los niños en edad de primaria pueden verse considerablemente mermados en sus capacidades cognitivas por la sintomatología de una alergia respiratoria.
La capacidad de resolución de problemas, pero también la rapidez, el enfoque y el nivel de energía de los niños disminuyeron en los estudios [4].
¿Deporte a pesar de la alergia?
Al hacer deporte aumenta el volumen de aire que llega a los pulmones y al torrente sanguíneo. Con ello aumenta la cantidad de alérgenos, ya que precisamente al hacer ejercicio al aire libre durante los meses de verano el cuerpo se expone a una mayor cantidad de alérgenos. Irritaciones de las mucosas, ojos llorosos, dificultades para respirar y agotamiento son la consecuencia [5].
¿Opciones terapéuticas?
Un comentario científico publicado en 2015 resume así las perspectivas de futuro de la terapia de las alergias:
La creciente incidencia no puede tratarse únicamente con una terapia farmacéutica . La inmunoterapia puede controlar las alergias y generar tolerancia frente al alérgeno. Sin embargo, no siempre es así [6].
¿Qué hacer entonces?
Las inmunoterapias y la prevención en la lactancia son hasta ahora las únicas formas de terapia demostradas y duraderas.
En general se plantea la pregunta de si el fomento de un sistema inmunitario sano en la edad adulta puede aportar también alivio o incluso curación de las alergias.
La prevención lo es todo
Se sabe que el periodo de lactancia, los prebióticos y probióticos y la flora intestinal sana asociada, las vitaminas, los minerales, las verduras, la fruta, la fibra y los ácidos grasos omega pueden influir en las alergias.
Incluso la alimentación de las mujeres embarazadas y lactantes influye en el desarrollo saludable del sistema inmunitario del niño y en su probabilidad de desarrollar una alergia [7].
2. El mito de la miel local contra las alergias estacionales
La miel local se promociona a veces como prevención de las alergias, porque contendría los alérgenos en pequeñas cantidades y se supone así una forma suave de hiposensibilización.
Esta suposición ha sido ampliamente refutada [8,9], ya que las abejas tienden a recoger polen de flores de colores que, a diferencia de las gramíneas o el polen de cereales, rara vez provocan alergias.
Así pues, aunque la miel local sin procesar contenga polen , es muy improbable encontrar en ella alérgenos. Además, el polen rara vez está presente en la miel, ya que las abejas no lo incorporan de forma intencionada.
En la miel procesada la proporción de polen disminuye aún más. Solo la miel sin procesar contiene una proporción mínima de polen, pero a cambio también trazas de moho, bacterias y diversas partículas ambientales [8], que a su vez debilitan el sistema inmunitario y favorecen las alergias.
3. Influencia de los nutrientes en los síntomas alérgicos
En 2011, investigadores de la University of Edinburgh Medical School analizaron 62 estudios epidemiológicos y concluyeron que un aporte insuficiente de distintos nutrientes, entre ellos el zinc, podía asociarse con una mayor incidencia de alergias y asma [10]. El zinc se considera en general imprescindible para una función inmunitaria sana.
Un estudio publicado en 2005 en el European Journal of Clinical Nutrition [11] planteaba que una alimentación rica en aceites omega 3 reduce el riesgo de fiebre del heno.
El ajo se emplea también para aliviar la fiebre del heno. Dado que el polvo y el polen provocan inflamaciones durante las cuales se produce histamina, se irritan las mucosas. El ajo contiene antihistamínicos naturales [12].
¿El sol como remedio?
Los niños con un nivel demasiado bajo de vitamina D resultaron, en los estudios, demostrablemente más propensos a los síntomas alérgicos, tanto alimentarios como respiratorios [13].
Descubrir más sobre la vitamina del sol
4. ¿Qué nutrientes apoyan un sistema inmunitario sano?
- Vitamina C
- Vitamina B6
- Vitamina D
- Hierro
- Zinc
Un aporte suficiente de micronutrientes es especialmente decisivo durante el embarazo, la lactancia y el desarrollo infantil hasta la pubertad, ya que puede reforzar la función inmunitaria e influir en el riesgo de alergia . También más adelante en la vida el sistema inmunitario debería seguir apoyándose con un estilo de vida sano y una alimentación equilibrada.
Fuentes
[1] https://www.aaaai.org/conditions-and-treatments/library/allergy-library/prevalence-of-allergies-and-asthma#.
[2] http://science.sciencemag.org/content/296/5567/490.